La Balsa de Aretusa situada en la finca del  Menú tiene un valor incalculable, estamos hablando de una escultura de mármol única, realizada por un escultor de gran prestigio, y colocada en un lugar privilegiado, rodeada de naturaleza, junto a lo que en su día fue una capilla, una fuente, bancos y un muro de piedra centenario. Un lugar que en su época sería un auténtico paraíso, y que a pesar de su lamentable estado actual, aún posee un encanto especial. ¿Cómo ha podido y sigue pasando por alto esta maravillosa obra de arte? No se hace nada por su protección y por frenar el tremendo deterioro que sufre.