Dotar a las mujeres de la formación y de los recursos que les ayuden a entrar en  interacción con el entorno socio-cultural en el que viven, procurando su plena integración, que no asimilación, ayudándolas a crecer, primero como personas y segundo como madres educadoras y transmisoras de educación, cultura y valores; es decir, empoderarlas en el sentido de desarrollar en ellas capacidades de las que carecen por su situación de exclusión o riesgo.